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El embarazo, con todas sus complejidades y delicadezas, puede complicarse en demasía cuando se debe lidiar con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). 

Para una mujer que está pasando por un TCA o una dismorfia corporal, los diversos cambios biológicos que ocurren durante el embarazo y el aumento de peso que conlleva la gestación puede llegar a ser aterrador, dado que la batalla contra su trastorno alimentario ya no solo pone en peligro su vida, sino también la del bebé que espera.

Para algunas mujeres con antecedentes de un trastorno alimentario, el embarazo puede desencadenar una recaída, ya sea durante el embarazo o en los primeros seis meses después del parto. 

Sin embargo, para algunas mujeres, el embarazo puede ser un momento de motivación para iniciar la recuperación.

Los cambios que se experimentan en el primer trimestre del embarazo pueden generar síntomas desagradables, tales como fatiga extrema, cambios de humor, antojos de comida o aversiones a algunos alimentos, náuseas matutinas, ganancia o pérdida de peso. Síntomas que pueden desencadenar, en algunos casos, un trastorno de la conducta alimentaria por primera vez o bien reactivar un TCA que se encontraba controlado.

En el segundo trimestre se empiezan a notar cambios físicos a medida que el bebé se desarrolla, por ejemplo, el abdomen se comienza a expandir para adaptarse al bebé en crecimiento, se produce naturalmente un aumento en el peso y no es raro desarrollar estrías durante este tiempo o sufrir cambios en el color y la textura de la piel. Si bien esto es normal durante el embarazo, puede ser muy perturbador para una mujer que sufre un trastorno alimentario y/o una distorsión de su imagen corporal.

En el tercer y último trimestre del embarazo las incomodidades físicas aumentan,situación favorable para las mujeres con un TCA activo, quiénes pueden encontrar que es fácil usar las molestias como excusa para iniciar por ejemplo dietas restrictivas o ayunos prolongados.

¿Cómo puede afectar un Trastorno de la Conducta Alimentaria tu embarazo y el desarrollo normal del bebé? Se corre el riesgo de un parto prematuro, hay más probabilidades de bebés con bajo peso al nacer, retraso en el crecimiento fetal, mayores probabilidades de muerte fetal y aborto involuntario. Se puede generar diabetes gestacional, preeclampsia y podría haber complicaciones durante el parto y depresión post parto.

Sin embargo, hay noticias prometedoras. Las investigaciones han demostrado que las mujeres que reciben una atención prenatal adecuada, manteniendo su trastorno alimentario controlado con todas las medidas preventivas que incluyan supervisión médica, nutricional y psicológica especializada, tendrán un embarazo y un bebé normales y saludables.